Para tu superación!!!!!!!

¡Juan Pérez Sánchez ..."el chiles"...!

Un pequeño cuento que debe ser verdad en algún lugar, en alguna escuela del amplio territorio mexicano, del que nuestras autoridades dicen que está bien la gente y todo es felicidad según nuestro Presidente en turno.

Analízalo por si tienes que juzgar a alguien así...........

EL MOTIVO DE UN AGRESOR

Juan Pérez Sánchez "el chiles", es un niño de segundo de secundaria que, aunque no lo hayan visto anteriormente, es por todos conocido; moreno, delgado, con manchas en la cara que denotan una avitaminosis de varios años; con su uniforme limpio pero gastado y en partes surcido y unos zapatos que el uso ha ocasionado que tengan una semejanza a la bocaza de un cocodrilo.

Juan se encuentra erguido con una mirada de profunda tristeza ante nosotros: el Consejo Escolar, quienes dictaremos su suerte; lo integramos Raquel, la profesora de Geografía, de amplia experiencia y gran severidad; Javier, joven docente que imparte la asignatura de Educación Artística, atlético y de ideas modernas respecto a la educación; Sara, la prefecta encargada del nivel al que pertenece Juan y que se caracteriza por su justicia y respeto hacia los adolescentes; Rubén, hombre rechoncho de más de cuarenta años y con una sobrada práctica como director de la institución; y yo, Gabriel, profesor de Matemáticas desde hace ya 15 años. Como decía, ahí está Juan y a su derecha, pero varios pasos mas atrás, se encuentra una señora de aspecto humilde, vestido barato, zapatos de piso que muestran el amplio esfuerzo diario realizado por la dueña; y su delantal, muestra feaciente de trabajar en el hogar o en algún mercado.

Tras la natural reprimenda de parte del director y estando a punto de decidirse la suerte de Juan, éste, de frente a nosotros, con una postura firme pero sin altanería, se dirigió a los presentes.

Sé que he cometido una falta grave al pegarle a Carlos, cuyo padre es muy importante y que por ello seré expulsado de esta institución; solo pido a ustedes mis queridos profesores, que escuchen mi explicación y al concluir emitan su fallo, pero no me gustaría que tuvieran una imagen equivocada de mi.

Como verán, mi madre y yo somos pobres, ella vende en el mercado verduras y trato de ayudarle cuando he terminado mis tareas, de ahí que Carlos me hubiese puesto el apodo de "el chiles"; a mi no me molesta ni fue la causa del pleito; mi madre me ha enseñado a respetar a mis profesores, a mis compañeros y en general a todas las personas.

Sé también que no he sido un alumno brillante, pues aunque mi mamá siempre ha tratado de darme lo que necesito para la escuela, yo no he cumplido en varias ocasiones para que no tenga que gastar de más mi madre y no sufra por ello, pues solo somos los dos, ya que mi padre se fue al norte a buscar trabajo hace tantos años que ya ni me acuerdo de él; y seguramente mi padre tampoco nos recuerda, pues nunca ha mandado alguna carta y entonces yo me siento responsable por mi madre.

Carlos y sus amigos siempre me hacen burla de que no cumplo y que ellos no tienen que preocuparse por las labores escolares dado que su padre paga a un profesor para que le haga todos los días sus tareas. No me importa, en verdad señor director, eso a mi no me importa, mi madre me ha dicho que no nos involucremos en la vida de los demás para que ellos no lo hagan en las nuestras.

Pero ayer, despues de las burlas diarias a las que ya ni presto atencion, Carlos continuó molestándome y al ver que no le hacía caso, empezó a insultar a mi madre y entonces todo ante mi se tiñó de rojo, un ardiente coraje se inició en mi corazón y se extendió a mi estómago, mis piernas, mi cerebro y por último mis brazos y, sin medir consecuencias, le tiré un solo golpe, únicamente un golpe en el que iba concentrada toda la ira por haber ofendido a quien es mi responsabilidad el cuidar y proteger; un solo golpe fue suficiente para que callera y empezara a sangrar profusamente por la naríz; sus amigos se asustaron y corrieron y la llamaron a usted profesora Raquel. Lo demás es por todos ustedes sabido; baste decir que se me indicó que hoy me presentara con mi madre y aquí estamos ambos; lamento lo sucedido, pero si fuese necesario repetirlo, lo haría con gusto por defender a la que se ha sacrificado por mí. Esta es la historia y ahora me toca escucharlos a ustedes, les agradezco profundamente el haber atendido mi petición.

El silencio que se produjo a continuación, fue tan profundo que parecía poderse cortar con un cuchillo y, aunque duró menos de un minuto, para todos se hizo eterno hasta que el director, reponiéndose del momento, solicitó a la madre y al joven que esperaran fuera del local hasta que el Consejo Escolar hubiese tomado una decisión.

La tensión en el cuarto contiguo debió ser insoportable y tras unos minutos que debieron haberles parecido años, me pidió el director que los hiciera pasar. Habiendo ocupado todos los presentes el lugar que tuvieran antes de pedirles que abandonaran el salón. Tomando la palabra Ruben, con voz pausada, pero teblorosa, anunció:

"Este Consejo Escolar ha tenido a bien dictaminar lo siguiente: es merecedor de expulsión definitiva de la institución......." Con estas palabras la cara de Juan perdió la serenidad que hasta entonces había tenido y una lágrima resbaló por su mejilla; aún así no se movió ni habló, esperando que el director concluyera el veredicto. Rubén continuó de esta manera: "...tanto el joven Carlos como todos sus amigos que hayan participado en las burlas a Juan e incumplido en sus labores escolares. Al joven agresor, a pesar que de su acción fue en defensa propia y de su antecesora, se le castiga con una semana realizando labores de aseo y limpieza en la institución. He dicho".

E P Í L O G O

Han pasado algunos años desde la expulsión de los jóvenes abusivos y de Juan puedo decir que él y su madre cumplieron con su labor no una semana sino todas las tardes se les veía arreglando la escuela. Supe despues que Juan había terminado la carrera de abogado con buenas notas y tal vez, uno nunca sabe lo que depare el futuro, el Licenciado Juan Pérez Sánchez, llegue a ser el líder honesto y responsable que nuestro país requiere, sólo el tiempo tiene la respuesta.

Profra. Cecilia Aguilar Brígida

Tomado de la revista SNTE "Acontecer Sindical" Año 1, Mayo-Julio 2004 Número 2, por cortesía del Profesor y Amigo Raúl Díaz Garrido

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